Publicamos en esta entrada unas reseñas que nos han enviado el presidente del Club de montaña y un papá que asistió al fin de semana en Almarza

Un fin de semana lleno de momentos inolvidables. Convivir con tus hijos, con padres del colegio, pasar el tiempo en esa casa que es Almarza que tantas veces nos han contado cuando van con el colegio, todo esto es Almarza y el club de Montaña.
Por otro lado, es superarse, saber que hay metas que alcanzar, una escalada a Urbion, a la Laguna Negra incluso sabiendo que puede caernos una buena tromba de agua, pero todo se minimiza cuando la ilusión y el espíritu de equipo están por encima.
Ahora el ojo puesto en próximas salidas.

Juan Luis González (papá del CVE)

Por tercer año consecutivo el colegio nos ha dado la oportunidad de disfrutar de un fin de semana en Almarza. Sin duda este es el principal acontecimiento del club de montaña, esperado por igual por niños y padres.
Tras varios años de caminar juntos, vamos viendo unos resultados que superan con mucho las expectativas, los jóvenes montañeros cada vez se conocen más y disfrutan de la convivencia y de la montaña a partes iguales.
Aunque las previsiones del tiempo trataron de asustarnos decidimos mantener el plan, todo un acierto ya que hemos disfrutado de 2 días con un tiempo excelente para la marcha, el sábado subimos a la Laguna Negra, y un pequeño grupo de aguerridos continuamos ascendiendo hacia la Laguna Larga, aproximándonos al pico Urbión, donde la nieve y la proximidad de la noche nos obligaron a dar la vuelta, volveremos a atacarle. Para el segundo día, tras la exigencia física del primer día decidimos disfrutar del otoño en un robledal, un paseo cómodo en el que los jóvenes montañeros disfrutan de la montaña en un ambiente de juego y libertad.
Pero por encima de la montaña, que es el punto de unión está la convivencia, hemos tenido ocasión de disfrutar de tertulias, juegos de mesa, buena comida y excelente compañía.
Como colofón final el ya tradicional cocido de Julio, que tras cuarenta horas de cocción pone el broche final a un fin de semana al que no se puede pedir más. Sólo queda esperar a la siguiente ocasión de volver a reunirnos.

Guillermo Monar (papá del CVE y responsable del Club de Montaña)